vamos cazando nuevos sueños fuera de éste infierno!!!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Crónica: “¡Esos son, esos son…!": la represión policiaca en Aguascalientes




Por Jose Antonio Zapata Cabral a las 8:11


Gustavo Meza Medina


“Nunca había intervenido el ejército en una marcha estudiantil, por lo menos no en Aguascalientes… Llegaron como seis patrullas y un camión del ejército. Todos armados y encapuchados. Se detuvieron justo ante nosotros. Se bajaron y nos rodearon, arrinconándonos en la pared del café. ¡Nos encañonaron… nos estaban apuntando con sus armas largas… yo sentí miedo y ganas de correr, o de hacer algo, pero no me moví, tampoco mis compañeros.” Todavía nerviosos, platicaban los estudiantes, que iban a una tocada después de la marcha y el mitin por el 2 de octubre.Se reunieron en la glorieta de El Quijote a eso de las cinco de la tarde. La marcha de cada año iba a celebrarse para que no se nos olvide la fecha cuando cientos de estudiantes fueron masacrados por el poder autoritario del gobierno en el 68. A las seis de la tarde, todos estaban listos para comenzar a caminar, algunos con pancartas, con esténcil para pintar las banquetas, las bardas que se pudieran o de ser posible, mostrar el coraje y la indignación ante la fuerza pública represora.Caminaron por López Mateos, calle del centro de la ciudad que lleva al nombre de quien también fuera un estudiante inconforme con el sistema, valiente, elocuente y decidido en aquellos años revueltos de los veinte y mucho antes de ser presidente de la república. Por el Parque Hidalgo, las sentencias de protesta tomaron otro calor y otros espacios. Los comerciantes se sintieron amenazados y alguno amenazó con gritos y palos a quien se atreviera a acercarse a su negocio y osara pintarlo de dignidad.En la euforia de la solidaridad de la masa, alguien invadió el espacio policial y pintó en la espalda de un chaleco la “A” de anarquía. Esa fue la excusa para encender el motor de un sistema de seguridad que se mostraría intolerante con la manifestación estudiantil y daría muestras de incongruencia, impotente como se sabe de combatir a los verdaderos criminales.Los estudiantes siguieron caminando: "¡Avancen, avancen, no venimos a buscar problemas…!" aconsejaba uno de los organizadores, quienes en más de una ocasión, dicen haber sido amenazados por su participación en eventos de este tipo. Participar puede convertirse en un delito, es el peligro de ser joven y querer cambiar el mundo antes de que este se derrumbe en la ignominia.Por la calle Zaragoza, la marcha se encontró rodeada, acechada por dos filas de policías encapuchados y con las armas en las manos. Así, “custodiados” continuaron su camino hacia la plaza, en busca de la Patria herida… alguno pudo escuchar el murmullo de los que acosaban con sus armas “déjenlos,, no les digan nada, cuando se acabe el mitin vamos por ellos”… Pero los estudiantes no se amedrentaron y siguieron las consignas: “!Esos son, esos son, los que chingan la nación!” o “!Hay que estudiar, hay que estudiar, el que no estudie a policía va a llegar…” Al llegar en frente del Palacio de Gobierno que nunca ha sabido escuchar las voces de los jóvenes que protestan, los guardianes del poder se apostaron para defenderlo. Pero los estudiantes no iban a él ni por migajas, iban por la dignidad recordada cada año en busca de las utopías olvidadas por todos o por casi todos. Ahí estaban con un grito de esperanza, o tal vez de desesperación por los que dejaron huella de sangre para que no se olviden de la lucha.A las siete en punto comenzó el mitin. Se representaron los acontecimientos de aquel 2 de octubre, desfilaron las palabras en voces ardientes de valor y juventud. “Los hijos de la Polla” y “Los Delicaditos” hicieron un mar del viento de la plaza, donde se mecieron las olas del slam con la música Ska. Alguien tomó la palabra para dar la alerta “dicen que cuando se acaba este mitin hay orden de buscar a varios para llevárselos…” Mientras, en el descaro de su disimulo, los agentes del gobierno tomaban fotos y videos para grabar en los archivos negros a los “delincuentes” de la participación por el honor de ser joven.“Ya casi todos se habían dispersado, yo con unos amigos decidimos caminar para ir a la tocada… eran dos lugares donde nos reuniríamos… pero nos llegó el aviso de que en uno de ellos había llegado la policía y el ejército y que habías desbaratado el evento llevándose a algunos de los compañeros en presos. Tuve miedo, mucho miedo… sé muy bien de lo que son capaces… por eso no corrimos. Seguimos caminando despacio por la Madero… a mí se me puso enfrente un encapuchado amenazante, pero yo solamente lo rodeé y seguí caminando… no se decidieron a seguirnos… en ese momento alcanzamos a distinguir en un camión de la policía a varios compañeros que se llevaban, tal vez de la tocada que tronaron. Después supe que agarraron a 20, se los llevaron primero a la catorceava, les dieron vueltas para asustarlos… si, los agredieron con presión psicológica para que aprendieran… les decían que los iban a encerrar varios años… “y que nos llevarían a los cerros y si nos golpean nos matan” pensaban algunos de los estudiantes… Luego se supo que soltaron a 17 pero que a 3 de los compañeros les hicieron cargos… No hemos sabido más de ellos.“Sigo asustado… no creí que en Aguascalientes pudiera haber estas cosas en contra de las manifestaciones estudiantiles… me asusta el grado a que ha llegado la represión de la participación civil con el pretexto del combate a la delincuencia… Nunca pensé que volvieran a utilizar al ejército para reprimir movimientos sociales. Psicológicamente fue una agresión fuerte de la que todavía no me repongo”… con el semblante de temor e impotencia comentaron los estudiantes.Eso acaba de pasar el 2 de octubre, en una manifestación pacífica de jóvenes que en memoria de los caídos en aquel 68, alzan la voz para que viva su palabra. Pero en respuesta reciben frustración inmerecida. Que el 2 de octubre no se olvide, para que no se repita ni siquiera como amenaza.

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