Las delicias del conocimiento no son tan dulces como uno las espera, ni tan saciables cuando tienes hambre...
Corrompen personalidades y te contraponen a juicios de las personas que te rodean... de ese fruto no has de probar jamás, cargarás con los errores del mundo para después escupir tu corazón que fue amordazado por el consiente (inconsciente) colectivo.
Son las delicias de formar parte de la estúpida élite del conocimiento, la intolerante a las diferencias...que rico sabor tiene un dolor de cabeza cuando haces de tripas corazón...
...deliciosos y malditos ataques de ira, dejan tranquilidad y cicatrices en la piel invisible del alma.

"bien lo dijeron: de su fruto comer no deberás... maldito poder"
FOTO: Lisa Boyle
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