El primero es el amante momentáneo; aquel que con sus ojos y unas cuantas palabras sedes al calor de sus brazos y a la humedad de sus labios, es suficiente sabiendo un alias o su nombre, lo deseas desde el momento en que lo viste, te entregas a las espectativas que surgieron o la incandescencia de besar unos labios con comportamiento hostil. No importa si mañana no lo vuelves a ver, lo recordarás por un tiempo regularmente largo... dependiendo de su capacidad para encender tu pasión, pero no te preocupes, no pasa nada, no te enamoraste, no te romperá el no volver a verlo.
El segundo, el amante recurrente que es aquel que tiene tu número telefónico, sabe tu horario laboral, sabe un poco de los delirios carnales o fantasía a cumplir, o cumplidas, da igual si son quince minutos para el acto sexual o son cinco horas anteponiendo siempre a cualquier reunión con amistades, más no de alguna en que puedes encontrarte con un amante momentáneo. Se citan para saciar su poder sexual, se llaman cada tercer día, cada semana, una vez al mes... es capaz de estallar celos, pero incapaz de amar lo llamado subjetivo.
El tercer tipo es aquel que llamamos el amante premeditado que antes de un intercambio carnal es tu amigo, al menos frente a las multitudes su comportamiento es como el amante recurrente, sin embargo nace una pequeña porción de amor, de protección y de posesión hacia esa persona, sabes que en cualquier momento lo llamarás con cariño, fuera de la amistad... premeditado porque sabes que dolerá, no te importa que tengas solo unos cuantos minutos de un acto carnal con él, para ti es sentirte amada... más que deseada.
El cuarto tipo es el amante temperamental. Fuerte, delicado, callado, explosivo, intenso y cariñoso; el amante perfecto cuando ha pasado por cada uno de los tipos cual nivel, no tiene jerarquía, no importa el trabajo, la familia, los amigos, el tiempo ni el espacio. Es el más peligroso de todos y no por su dulzura, sino por el poder de amor y pasión juntos, puede llegar a matar todo sentimiento de cariño si te llega a dejar, y si no se va, ... sino se va tendrás la necesidad te tenerlo siempre... pero pensándolo bien, todos se van.
Después de todos estos amantes, conoces alguien con el cual puedes pasar toda tu vida, lo llamarás para siempre mi amor... pero nunca olvidarás la pasión, el sueño húmedo que recorrió no solo tu mente perversa llena de fantasías... recorrió tu cuerpo fétido, pegasojo de deseo...

...Y después, descubrirás el valor de la palabra amor, encontrando altamente diferente de la compañía acostumbrable. A esa compañía también la llamarás marido.



